Muchos tucumanos recordarán a Fernando Máximo Bach por su trayectoria pública: ingeniero con un destacado paso por Vialidad Provincial; jugador de Tucumán Rugby Club y de la selección tucumana; creador de las Olimpíadas Intervillas de Verano de Tafí del Valle; empresario vinculado a los inicios de Canal 8 y Telefe; impulsor de la visita de San Juan Pablo II a Tucumán; director ejecutivo de la Fundación del Tucumán; promotor de la Responsabilidad Social Empresaria en la provincia y presidente fundador de ACDE Tucumán (Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa), entre muchas otras cosas. Todo eso forma parte de su legado, claro. Pero sus hijos tuvimos la suerte de conocer su faceta más importante. Fue un padre que también hizo de madre. Viudo dos veces, logró ensamblar amorosamente una familia de “los míos, los tuyos y el nuestro”, construyendo un vínculo profundo y amoroso entre todos. Sus actividades no siempre le permitían estar presente en cada momento cotidiano, pero bastaba que alguno lo necesitara para que dejara todo. Como cuando me detectaron un tumor y debí operarme en Miami: se instaló en mi casa para cuidarme hasta que pude volver a caminar normalmente. Así era mi papá, siempre disponible cuando realmente hacía falta. Ya lo extrañamos. Pero más allá de sus realizaciones profesionales e institucionales, nos queda el ejemplo de una vida dedicada a la familia, al servicio a los demás y al compromiso con su adorado Tucumán. Ese es el legado que seguirá vivo en quienes tuvimos la suerte de compartir la vida con él. Chau papá, y gracias.

Fernando Bach (h)                                

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